domingo, 17 de marzo de 2019

Sábado gastronómico

El pasado sábado, salí de nuevo de tapeo por el centro de Valladolid aprovechando que tenía un compañero nuevo en el trabajo y quería ver el centro. Tras un paseo por los lugares icónicos del centro histórico de Valladolid, nos adentramos por los establecimientos más famosos de esta ciudad. En nuestro caso, estuvimos en estos tres bares:

Bar El Corcho (Calle Correos, 2, 47001 Valladolid)
La especialidad de la casa es la croqueta. Tiene un tamaño considerable, de corteza gruesa y crujiente y con relleno tierno, meloso. Pedimos unas cuantas y las acompañamos con dos cañas. Recomendable si quieres comer algo rico a buen precio.


Bar Restaurante Los Zagales (Calle Pasión, 13, 47001 Valladolid)
Es el restaurante más caro de los que visitamos. Tiene la fama de haber ganado durante varios años concursos de pinchos y tapas que se celebran en la ciudad. Combina tapas típicas con otras más modernas, con evolución. Pedimos unos tigretostones, que hace alusión al dulce Tigretón. Comparte la estructura de brazo gitano pero no es dulce, ya que está compuesto de pan negro, morcilla, cebolla caramelizada y crema de queso. También lo acompañamos con dos cañas. Si tienes curiosidad por pinchos vanguardistas, puede ser un lugar que merece la pena visitar.


La Tasquita (Calle Caridad, 2, 47001 Valladolid)
Repetimos la visita que hice en semanas anteriores. En mi caso, pasé de la cerveza a un Ribera del Duero (hay que integrarse con los pucelanos jeje). Para comer pedimos solomillo al roquefort.


Para terminar el día, un helado era la guinda para tomar algo dulce y sentarse en la Plaza Mayor con el buen tiempo que nos acompañaba.

Heladeria Gelati Ernesto (Calle Ferrari, 10, 47001 Valladolid)
Tienen una gran variedad de sabores, como también batidos helados y copas heladas. Los sabores y la textura eran buenos pero en más de una ocasión encontré algún que otro trocito de hielo. Espero que fuera algo esporádico y no un error usual en la elaboración de sus helados.

Con estos bares ya me hago una idea de lo que Valladolid ofrece gastronómicamente hablando, aunque me quede por probar el lechazo y los torreznos. Esperaré la visita de algún conocido para tener la excusa de probarlos.

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